Para evitar escurrirnos nos quitamos los zapatos y los calcetines, lo que también nos permite recibir una mayor información sensorial; frío, calor, colchoneta suave o áspera... Además es una buena forma de comenzar a aprender a quitarnos y ponernos los zapatos por nosotros mismos ¡SOMOS MUY MAYORES!

Una vez terminada la actividad y habiendo descargado toda nuestra energía, pintamos con tizas en una gran pizarra que hay en el pasillo. Así plasmamos los sentimientos y emociones que la actividad llevada a cabo nos han despertado.
Los amigos de la clase de 1-2 aún son muy pequeñitos para realizar esta actividad, por eso tienen una propia; taller de masajes. Y es que, ellos también quieren recibir nueva información a través de sus diminutos pies. Por ello Raquel y Ainhoa les dan masajes que, aparte de relajarles, les hace disfrutar de una nueva experiencia sensorial. Cuando crezcan un poco más tendrán su taller de movimiento adaptado a sus necesidades, pero mientras tanto darán la bienvenida al relax entre masajes y música de relajación.








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