Algunos objetos eran más pesados, otros más ligeros. Pero todos ellos sonaban muy fuerte al chocarlos y eso nos hacía reír.


Nos llamaba mucho la atención poder jugar con todos estos objetos, pues normalmente son los que usan nuestros papás y mamás en casa para las actividades cotidianas, y ahora éramos nosotros los que podíamos experimentar con ellos y usarlos para multitud de cosas.
Y, es que, nos encanta jugar con cosas reales. Y ¡más aún si podemos compartir ese juego con nuestros amigos!


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