El pasado jueves en la casita tuvimos un día muy divertido. A primera hor,a Pepa la castañera y su amigo el gigante del castañar vinieron a representar una obra de teatro ¡FUE MUY "CHULI"!
Después el colegio República de Brasil nos trajo un riquísimo chocolate con churros para desayunar y nos encantó ¡MMMMM ESTABA DELICIOSO!
Y por si fuese poco, Pepa nos asó unas ricas castañas que pudimos recoger cuando nuestros papás, mamás, abuelos, abuelas... vinieron a buscarnos.
¡NOS ENCANTÓ PASAR ESTE GRAN DÍA RODEADOS DE NUESTROS AMIGOS Y AMIGAS!
Os dejamos por aquí la increíble historia de
Pepa la castañera.
Cuando llega el tiempo de coger castañas también llega el otoño. Y en otoño no hace ni frío ni calor.
En lo alto de una montaña había una casa. Y dentro de la casa vivía la castañera que dormía.
La castañera se despertó un día y comenzó a vestirse. Primero se puso la camisa, que le estaba pequeña.
Después se puso la falda, que le estaba grande.
Por último, se puso los zapatos, que le hacían "cloc cloc" y al bailar siempre se le salían.
Una mañana, la castañera, con un pañuelo en su cabeza, salió de su casa y fue al bosque con una cesta en el brazo.
Cuando llegó al bosque la castañera vio castañas por todos lados. Zarandeó un árbol que allí había para que cayesen castañas, pero era tan viejita y tenía tan poca fuerza que no logró que cayese ninguna.
Muy preocupada, la castañera pidió ayuda a su amigo el gigante del castañar que era muy fuerte.
Para ello le llamó con voz muy alta "GIGAAAAANTE".
El gigante del castañar apareció para ayudar a Pepa y sacudió un árbol lleno de castañas.
-A ver cuantas caen, si muchas o pocas- dijo el Gigante.
Y del árbol cayeron 1,2,3,4 y 5 castañas.
El gigante del castañar zarandeó otro árbol.
-A ver cuantas caen, si muchas o pocas-repitió el Gigante.
Y del árbol cayeron 1,2,3,4 y 5 castañas.
El gigante repitió la operación tantas veces como fue necesario hasta que Pepa llenó su cesta de castañas.
-¡Muchas gracias!- le dijo. Y los dos amigos se dieron un gran abrazo.
La castañera, contenta, se fue caminando a la plaza del pueblo donde tenía su puesto de castañas. Un gato que pasaba por allí y que decía "Marramiamiau" la ayudó a asar las castañas que serían para todos los niños y para todas las niñas.
FIN